jueves, 28 de julio de 2011

Reminiscencias de una amistad


Hoy 28 de julio hace 3 años que el viejo Pancho Hernández se fue, nunca fue muy emotivo para las despedidas, eran esas personas que hablaban con la mirada. En sus ojos demostraba la pasión, el amor, enojo o ira, solo con su mirada. Llamarlo abuelo con todo lo que significa esa palabra, les juro seria de enorme pobreza, fue mi amigo y que en cierta ocasión me llego a decir: “Es mejor volar con alas propias, que prestadas” (tal vez insinúo que tenia que buscar trabajo!!!) apenitas pareciera que me lo hubiese dicho ayer. Un viejo cariñosamente mañoso y compañero. De las tantas veces que lo cuide cuando estaba internado, el día que se fue; no me aviso…yo no estaba. No lo puede mirar a los ojos, no me puede despedir me lamento mucho, ese día me traiciono, no me espero.
De los cientos de recuerdos hay algo que se me viene siempre a la cabeza desde niño y me sigue acompañando, es el trato que tenia con dos amigos, los “Riggo”. Eran dos hermanos que vivían solos y cuando no pudieron sobrellevar sus rutinas Pancho Hernández los llevo a su casa y los asistió. Pero ojo, asistir a dos ancianos no es darle casa y comida, he llegado a ver a mi abuelo bañándolos y hasta llevarlos al baño hacer sus necesidades y después limpiarles el culo (creo que esas imágenes han dañado mi infancia) Cuido a los dos hermanos como si fueran sus hijos o más. Uno de ellos el hermano menor un día dijo basta y murió dejando a su hermano solo. Dos personas que habían vivido más de sesenta años juntos; y hermanos, que dolor.
El hermano mayor de los Riggo se encontraba solo en su habitación. Frío y calculador abre el baúl de la pieza selecciona su arma preferida, un revolver “Colt” calibre 36 con tambor para cinco disparos. Se acuesta en la cama abre la boca, se pone el arma, lo siente con el paladar, hace retroceder el martillo y dispara. Así se fue el otro Riggo de este mundo. El viejo Pancho nunca los abandono, eso es un amigo!!!
Quien iba pensar que mis días estarían confinados a dormir y vivir en esa habitación donde Riggo se había quitado la vida. Recuerdo a mi abuelo como cuido de esos viejos y sin saberlo creo que se acuño en mí un concepto de amistad hermoso.Hoy no fui a llevarle flores, preferí recordarlo con este acto poco frecuente hoy en día, brindar todo por un AMIGO.
Y como hubiese cerrado estos escritos “Don Pancho”: Me cago en Dios carajo!!!

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