Que hermosa profesión es la del “Placero”, totalmente artística y reconfortable para los ojos de quienes puedan observar su obra. En mi escasa y poca memoria visual han quedado el recuerdo de Falucho y su colega Sixto, de este último recuerdo bellos trabajos realizados con la tijera y sus manos, ¿Quién no recuerda el sillón de la plaza? ¿El castillo?, ¿La torre? y otras aventuradas actividades que realizaba Sixto en la plaza. Maravilloso es cuando el arte invade el espacio público, sin darnos cuenta pasaba la barrera del empleado municipal a ser un “Artista” maniobrando con sus manos y ejecutando obras que quedarán en la retina de muchos niños, ya adultos. El pueblo tenia una plaza jardín (o tiene), los espacios en que se priorizan las formaciones vegetales. En nuestro espacio verde predomina el piso vegetal, con tratamientos de jardinería. Son plazas para el paseo y el reposo y más aún cuanto se contaba con un Sixto inspirado en maniobrar su tijeras y exponer sin pudor alguno sus obras de una manera libre y popular, como una forma de expresión espontánea y creativa.
¿Qué seria de un pueblo sin su plaza? Triste imaginarlo. Los vecinos siempre aman su plaza por que la usan, se identifican con ella hasta sentirla propia y cuidarla. ¿Habrá plaza en el cielo? ¿Y en el Tártaro?
En la plaza San Martín de Ataliva Roca transitaron, transitan y transitaran muchos niños, hombres, mujeres, enamorados, borrachos, ocupados, desocupados, profesores, seudo profesores, actores, directores, artistas, amigos, enemigos, amantes, emotivos y sin motivos, soñadores y sin sueños, perdedores, políticos, farsantes, loros, gorriones novios, locos, demasiados cuerdos, chacareros, ricos, explotadores, pobres, negros, rusos, violetas, panaderos, verduleros, presidentes, presidiarios, policías, ladrones, gomeros, tiradores de goma, hombres fuertes, hombres que lloran, trolos inadvertidos, trolas expuestas, zorros, zorras, gatos, enfermeros y enfermos, por que la plaza es un espacio que siempre será público, pero no siempre se hallara el arte en él.
Querido Sixto ayer te vi…pero tus ojos no me vieron. Un abrazo grande.
tan verde y hermosa es nuestra plaza...única.gracias Dario por traerla a mí memoria hoy que estoy tan lejos.
ResponderEliminarLa plaza de ahora no es la que usted conoció!!!
ResponderEliminarhermosa esta plaza! hace mucho que no la veo la verdad.. estuve trabajando en Kraft Argentina y viajando mucho que me olvide de todo esto que es donde nací! gracias por los recuerdos!
ResponderEliminarTe felicito por trabajar en Kraft y viajar mucho Susana, seguramente debes ser muy inteligente para trabajar ahi.
ResponderEliminarSixto un artista de las plantas, hoy ya nada es igual han destrozado una parte la historia del pueblo, gracias a gente que realmente no siente al pueblo como lo sentimos los atalivenses.
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