
El parque fue y será un lugar de fantasías, cuantas generaciones han transitado por estas hamacas, cuantos niños se han caído, cuantos romances habrán escuchado. El parque tiene ese momento maravilloso, es hermoso de día y también de noche, en alguna oportunidad se ha visto al hombre que llora. ¿Dónde se divierte más un niño, en el parque o en la plaza? Un envión en una hamaca, es un pasaje imaginario lleno de esperanzas y sueños, pobre de aquellos que no sintieron el viento en la cara y la sensación de libertad, cuando las hamacas del parque toman su vuelo desesperado para salir a volar. Solo puede subirse una sola persona, pero yo he visto a dos; uno parado creando mas fuerza para el envión y el otro sentado, este vuelo es compartido y el viaje es genial. Seria injusto que en esta ceremonia de recordar a las hamacas del parque donde una vez fui niño, dejar de lado a sus colegas: “El Ruido o chillido” es algo que va asociado con las hamacas y es como un velocímetro de nuestro vuelo, cuando mas ruido hacen, mas alturas vas alcanzando, sirven para orientar, por favor, nunca las engrasen o aceiten, podría ser perjudicial para un niño, no sabría a que velocidad viaja. Cuentan las malas y buenas lenguas del pueblo que una noche de verano, un niño tenias muchas ganas de volar y soñar, era tarde, casi las diez de la noche. Solo en el parque acompañado de las estrellas, se subió a la hamaca la que da al negocio del Gallego González, decían que era la mas veloz y viajera, trepó lentamente con mucha convicción y confianza estaba seguro de lo que hacia; no dudo, pego un envión fuerte y empezó el balanceó, fuerte cada vez mas fuerte, los vecinos mas cercanos al parque, oían desde su casa el chillar cada vez mas furioso de las hamacas, el ruido era casi insoportable, la hamaca remontaba vuelo en forma rápida y furiosa, el niño no paraba de reír y seguir hamacándose, hasta que…desapareció. Al otro día, todo el barrio conmocionado por la desaparición del aquel niño y de lo veloz que se había hamacado, varios vecinos fueron alarmados, asustados; hasta la policía acompaño y fueron a la casa de la madre del niño desaparecido. Llegaron a la casa de la madre del pequeño y le contaron lo sucedido, pero lejos de estar preocupada o nerviosa, la madre muy risueña y tranquila les dijo: el siempre quiso volar.
P.D. Dedicado a los niños viajeros que cuando yo era pequeño emprendieron su viaje y nunca regresaron., volaron muy alto y dejaron este mundo. A todos ellos que hoy no están, un abrazo gigantesco e imaginario de un “colega volador”.
Es muy fuerte y hermoso, esas hamacas donde todos pasamos por ellas, mas que un parque parece un bosque cuando uno es un niño (Ale)
ResponderEliminarrecuerdo siendo muy chica.... pasaba todos los dìas por el parque para el negocio de Pepe, eso si, antes subiamos al tobogan chiquito con mi hermano...pero yo era muy chiquita y al subir me cai por un costado quebrandome el brazo,creo que no subi mas por unos años, igual adoro mi parque! que recuerdo jejjej!
ResponderEliminarCuándo era chico mi vieja me mandaba al parque a jugar, era muy chico y yo iva con mi hermana, que era mucho más chica que yo, un día de tanto hinchar las pelotas que se queria hamacar la subi a la hamacas, de di un empujon y se solto las manos de la cadena jajaj volo y cayo como lloraba, obviamente me retaron con unos buenos chirlos incluidos cuando llegue a mi casa jajaja
ResponderEliminarcuántos niños que se han ido, cuántos jovenes se han marchado , cuantás flores hemos perdido...
ResponderEliminarDe noche siempre cruce ese parque cagado de miedo por que era muy oscuro y los pinos dan miedo, de grande ya no me cago de risa del miedo que tenia!!!!(L)
ResponderEliminarEl tobogan antes me parecia gigante como la montaña rusa, ahora ni puedo entrar en él.(gordo)
ResponderEliminarEl parque es hermoso, lastima todo el cemento derramado nunca sera lo mismo, tenemos que ir hacia lo natural no artificial !!!
ResponderEliminarQué lindo chupar una birrita en la hamaca en la noche serena y tranquila!!!!Hummmmm por que no fumar también (jijiji)
ResponderEliminarQue triste cuendo un niño parte, para no volver jamas y recordarlo en este cuento o relato fue memorioso, yo quiero dedicarlo a Patricia, Flavia y otros que en mi niñez recuerdon que se fueron para no volver...
ResponderEliminarSiempre sueños con esas hamacas, ahora que estoy viejo, sin pelos, con hijos, nietos..recuerdo en mis sueños volar en una de esas hamacas
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